Nuestro amigo Miguel Angel, ha publicado un estupendo artículo de opinión en el períodico de Noticias Locales de Olvera. Disfrutad de su lectura:
A medida que la descubría, con sus estaciones ruinosas, derruidas, lamentables; aquellos túneles inundados, semiocultos, oscurísimos; sus tramos incompletos, perdidos, usurpados, me fui enamorando del entorno, del paisaje, de tantos rincones y parajes. Y lo hice a lomos de mi inseparable BH. Fue el otro gran hallazgo: aquella tosca bicicleta de ruedas gordas que me obligaba a pedalear en una posición extrañamente incómoda ¡Magnífica forma de conocer este gran sendero verde!
Desde el principio percibí el inmenso potencial de tanta riqueza, si bien entonces me sentía privilegiado por ser de los poquitos que así entendía esta manera de disfrutar.
Gracias a aquella inquietud aventurera, y acompañado muy a menudo por otros 'bikers' infatigables y comprometidos, surgió, aún sin saberlo, el germen del Club Ciclista Navalagrulla de Olvera.
Pero aquella vieja columna vertebral que oradaba montañas y salvaba ríos y vaguadas, también llamó la atención de la Fundación de Ferrocarriles Españoles, quien, dentro del Programa Tejido Verde, y gracias al apoyo entusiasta de distintas administraciones, consiguió su conversión en la actual Vía Verde de la Sierra.
Con el paso de los años, ambos factores, bicicleta y Vía Verde, han afianzado lo que desde el C.C. Navalagrulla no nos cansamos de repetir: su perfecta simbiosis. Aprender su mecanismo se reduce a algo tan simple como animar a cualquiera a que coja una bici y se de un paseo. Deporte y Naturaleza: las cosas sencillas conjugan bien. No hay que darle más vueltas. El deporte es necesario, obligatorio; el medio para su práctica comienza en la estación.
Hay que probar, iniciarse. Cualquier domingo del año, el visitante novato se quedará perplejo ante la cantidad ingente de usuarios: paseantes, senderistas, corredores, caballos (con y sin tiro); niños, mujeres, mayores, familias, excursiones enteras ..., y lo que más, multitud de ciclistas serpenteando e impregnando de color todo su recorrido.
Desde el C.C. Navalagrulla observamos complacidos esas sensaciones de admiración, de evocación del pasado, de respirar a pleno pulmón, de olvidarnos del día a día y cultivar lo sano; observamos el interés por conocer rutas alternativas, el interés de muchos por acompañarnos y ser acompañados, por saber de nuestra Marcha Cicloturista, por ser partícipes de nuestras experiencias.
Pero además, la bicicleta es un vehículo tan asequible, tan apto para la inmensa mayoría, que resulta innegable su connivencia con el turismo, la complicidad de paladear tras pedalear, la necesidad de reconfortarnos física y mentalmente tras el esfuerzo.
Ya no soy yo sólo el que se siente privilegiado. Aprovechad la magnífica oferta que nos brinda nuestro entorno y no dudéis en denunciar su abandono, en exigir su cuidado, en velar por la mejora de sus servicios, sus infraestructuras, su vegetación, ...; su color verde. El C.C. Navalagrulla ya lo hace.
Miguel Éngel Muñoz León
C.C. Navalagrulla