La concentración de aficionados será en Olvera, en la explanada “Vereda Ancha”, desde las 7:30 h. hasta las 8:45 h..
A las 9:00 se dará la salida neutralizada para recorrer varias calles del pueblo y dirigirnos hacia la Av. Manuel de Falla, donde a la altura del I.E.S. Zaframagón se dará la salida oficial a todos los ciclistas, tanto a los que opten por la maratón como a los de la cicloturista.
El recorrido comienza con la bajada al río Guadalporcún por el camino de Los Meleros. Se trata de un camino estrecho y con ciertas dificultades técnicas, por lo que deberán extremarse las precauciones debido a la cantidad de ciclistas que se apelotonarán. Una vez cruzado éste y después de recorrer brevemente su ribera bajo un eucaliptal, iniciamos la subida hasta la Vereda de las Eras Viejas o cordel de Olvera/El Gastor, una pista en buen estado que nos conduce directamente la carretera CA-9109 (antigua nacional) a la altura del paraje conocido por El Adelfoso. Durante 2,2 km. discurrimos por la misma, curveando por asfalto hasta ascender al puerto de la Mota, con una pendiente media del 6,5%.
A continuación atravesamos las fincas El Duende, La Mota, Las Chirivanas y El Arenoso, todo ello por un carril en buen estado, divertido y prácticamente en bajada hasta el arroyo Bermejo. Tras superar la carretera nacional bajo un puente, nos dirigiremos por el camino de las Huertas de Líjar directamente al Nacimiento de Ramos (KM-20), lugar del primer avituallamiento y zona recreativa y de descanso donde las cabras montesas suelen dejarse ver, pues nos hallamos al pie de la Sierra de Líjar.
Por el camino de Monesterejo faldeamos la Sierra hacia el cortijo de Orihuela y, una vez superado, cruzamos la carretera CA-9101 para ascender suavemente hacia Las Navetillas.
En el KM-24 se produce por primera vez la selección de la modalidad a la que cada participante quiera optar: maratón o cicloturista.
Los que opten por la maratón se enfrentarán a la dificultad más exigente de todo el recorrido: la subida a El Mogote.
Por el camino de La Muela llegamos a la aldea del mismo nombre. Se trata de una pedanía dependiente del municipio de Algodonales enclavada al pié de la Sierra de Líjar y rodeada de pequeñas colinas que le confieren un encanto especial.
Nos avituallaremos de nuevo para preparar la exigente ascensión de 8 km. y una pendiente media del 7,2 %. Es una subida larga, por un carril en perfecto estado y tres rampas hormigonadas que alcanzan máximos del 23 %. Esta magnífica sierra nos deparará, a la vez que extraordinarios paisajes, intensas sensaciones de amplitud, colores y olores a pino, jara, romero, …. Ello no debe suponer olvidarnos que se trata de una de las sierras preferidas por senderistas y parapentistas, por lo que se prestará especial cuidado al tráfico de vehículos.
Una vez superado este escollo comienza la bajada, al principio suave y luego vertiginosa, incluyendo la espectacular trialera de El Canalizo, donde los más habilidosos disfrutarán de lo lindo, mientras que los menos osados deberán tomárselo con calma. En cualquier caso se deberán extremar particularmente las precauciones y ser muy cautelosos para evitar caídas indeseables.
El final de los sinuosos 3 km. de bajada coincide con el Nacimiento de Ramos, donde podremos avituallarnos de nuevo. Nos encontramos en el KM-41,5 de la maratón.
A partir de este punto kilométrico confluyen maratonianos y cicloturistas, y de nuevo nos dirigiremos hacia Orihuela y Las Navetillas.
A continuación enlazamos, tras un duro repechón, con la zona de Montes Públicos denominada el Jerre. Este espacio natural proyecta tramos muy bien conservados gracias a los cuidados de la Consejería de Medio Ambiente, y ello sobre buen firme, sin llanos, todo sube-y-baja, hasta desembocar la Vía Verde de la Sierra.
A estas alturas (KM-52,5 para maratonianos y KM-31,5 para cicloturistas), por segunda y última vez los maratonianos podrán optar por una de las dos modalidades: continuar con la maratón o pasarse a cicloturista.
Todos los que decidan terminar el recorrido cicloturista, continuarán por la vía para, tras atravesar un primer túnel, desviarse hacia el duro y definitivo repechón serio de la jornada y llegar a La Alberquilla. Por fin el último avituallamiento servirá para reconfortar nuestro desgaste físico, pero aún mejor influirá en nuestro ánimo, pues para muchos, y ante la vista del majestuoso Peñón de Zaframagón precedido de un frondoso bosque de pinos, a buen seguro les hará
recobrar el resuello que los kilómetros rodados hayan podido mermar su espíritu. Este paraje, declarado Reserva Natural, alberga la mayor colonia de buitres leonados de Andalucía y una de las mayores del sur de Europa.
Reanudamos la marcha retomando de nuevo la Vía para enseguida llegar al Centro de Interpretación de Zaframagón, siendo muy recomendable su visita y el
avistamiento de buitres a través de una cámara estratégicamente situada y dirigida por control remoto.
A partir de este punto, los aficionados cicloturistas continuarán la marcha por la Vía Verde, ya sin abandonarla, para completar los 15 últimos kilómetros, siempre en suave y continua subida en torno al 1,5 % de pendiente media.
Para quien no conozca la Vía Verde de la Sierra diremos que se trata de una obra inacabada de principios del siglo XX que conserva en perfecto estado toda su infraestructura. Su longitud total transitable es de 36 km., uniendo las localidades de Olvera, Coripe y Puerto Serrano. Durante su recorrido por el tramo de nuestra cicloturista, atravesamos el gran viaducto junto al desfiladero de Zaframagón, cruzamos algunas fincas con ganadería de toros bravos, paisajes de olivares y tierra calma, y 12 túneles más de diferentes longitudes.
Debemos recordar que durante todo el recorrido por la Vía Verde nos encontraremos con otros ciclistas, senderistas e incluso caballos de paseo, por lo que hemos de circular con la debida precaución y respeto.
Para los que quieran completar la maratón, existe un hándicap de hora tope. Al citado punto kilométrico 52,5 deberán llegar antes de las 14:00 h., pues en caso contrario serán desviados obligatoriamente por la Vía Verde.
Todos aquellos que consigan llegar antes de la mencionada hora, tendrán la posibilidad de proseguir con el itinerario largo, para lo cual se enfrentarán, en poco más de un kilómetro, a la durísima subida de Zamarra, un cuestón de 2 km. de longitud y el 10,25 % de pendiente media, todavía dentro de la zona pública de El Jerre.
Por el camino de Cerro Gordo se incorporarán al camino de Navalcarnero y después al camino de Recoveros, todos ellos en buen estado y con algún repechón relevante, para llegar al cruce de Gaena, KM-62,5, donde sin duda la gran mayoría parará para avituallarse de nuevo.
Sin embargo no es mucho el tiempo del que dispondrán los más rezagados, pues a 6 km., exactamente en el KM-68,5, existe otro hándicap de tiempo. A lo largo del camino de Morón/Olvera/Ronda se descenderá hasta el río Guadamanil y enseguida al cruce de la Venta de Copado. Es aquí donde está el segundo y definitivo control: todo el que no llegue antes de la 15:30 h. será desviado definitivamente a la Vía Verde.
Tan solo restan los últimos 16,5 km., pero aún quedan algunos ascensos duros que, a estas alturas de carrera, incrementarán la sensación de máxima exigencia.
Una primera cuesta por el carril ancho de Zaframagón nos hará recordar que aún no ha acabado la prueba, pues durante 1,6 km. superaremos una pendiente media del 6,7 %, para después recuperar fuerzas a la vez que circulamos por la Cañada de la Madera hacia Navalsalado.
Se inicia aquí un tramo de especial simbiosis con el arroyo Salado, ya que la ruta se atreve a cruzarlo una y otra vez jugueteando por en medio de la típica vegetación de ribera, para casi sin darnos cuenta llegar a la Colada de Morón no sin antes haber refrescado nuestra “bici” y a nosotros mismos.
Se inicia en este punto la subida de la penúltima dificultad: el puerto de Alcachofalejo y Los Llanos del Rosario (3 km. al 5,5 %). En esta zona, y hasta el final, el carril se encuentra en perfecto estado e iremos siempre acampañados por el típico olivar de montaña.
Tan solo faltan los kilómetros finales junto a El Salado y la definitiva subida hasta la meta por el Cordel de Pruna. Son 800 metros donde seguramente, y gracias al calor del público, los sufridos ciclistas echarán el resto para vencer la última y temida contrariedad: 24 % de pendiente máxima.
La llegada a la meta para todos los ciclistas, en el hotel-restaurante “Estación Verde”, compensará el esfuerzo consumido.