Navalagrullos en el Mulhacén
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Como en el libro “ Entre limones “ ( escrito por Chris Stewart ) nos dirigíamos a un punto especialmente bello y privilegiado de Las Alpujarras, en las estribaciones de Sierra Nevada, entre ríos y bancales, y suficientemente alejado de todo como para que se parezca al lugar soñado para retirarse de la vida que hasta ahora todos hemos llevado.
A lo largo de la tarde del sábado 19 de Septiembre fuimos llegando a Capileira. Me refiero a Juan Rocha, David Muñoz (polvorilla), Adrián Bocanegra, José Antonio (el niño) y, yo mismo Juan Fran (el Farma). Mas tarde llegarían los miembros del Orihuela mtb Juan Francisco Andréu, Jesús (Chikitin), Paco, Fran Huertas y Miguel. Todos viejos amigos del foromtb.
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El municipio de Capileira esta asentado en uno de los espacios naturales más extraordinarios de toda Granada: el barranco de Poqueira. Este lugar esta ubicado en la vertiente sur de Sierra Nevada y forma parte del parque natural situado a los pies de los picos Veleta y Mulhacén. Capileira disfruta de esplendidos parajes, de frondosa vegetación y de extraordinarias vistas
La noche del sábado después de explorar un poco el pueblo y sus bares nos fuimos todos juntos a cenar un buen chuletón, regado copiosamente con cerveza y aderezado con unas risas como las que hacia tiempo que no me echaba. Mas tarde pese a la insistencia de Adrián y Polvorilla por seguir la juerga se impuso el sentido común y como niños buenos nos fuimos a dormir.
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A las 9,35 horas del domingo, y con una temperatura agradable (estábamos a 1450 m) partimos los 10 para arriba. Los primeros 8 Km. transcurren por carretera de pendientes largas pero suaves que nos permiten ver desde las alturas los pueblos de Bubion, Pampaneira y el propio Capileira. De repente la carretera deja de tener alquitrán y se convierte en una pista de tierra cubierta por un frondoso pinar que nos lleva a la olla del portillo situada a los 2400 m donde tenemos que cruzar una barrera de control. Nos vamos encontrando con compañeros en bicicleta que tienen nuestra misma intención de coronar el Mulhacén aunque nosotros no tenemos previsto hacer la ruta mas común que es la de las calderas, si no intentar encontrar la subida por la loma del Mulhacén o Mulhacén II que es mucho menos conocida.
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A partir de los 2500 metros de altitud el paisaje va cambiando. Desaparecen los árboles y nos encontramos con el típico paisaje lunar. Sobre los 2700 m encontramos el mirador de trevelez donde paramos para abrigarnos, reponer fuerzas y disfrutar del paisaje. Desde este punto comienza lo duro y con la incertidumbre de si será o no la ruta de subida al Mulhacén nos desviamos a la derecha por una senda( por llamarlo de alguna manera)que en teoría debía de tener 9 Km. y llevarnos de esos 2700 a los 3480 m . Mandamos a Jesús como cabeza de guía para que fuera explorando y abriendo camino. Es una especie de pista mal marcada, completamente llena de piedrecitas-piedras-pedrolos-pedruscos (de todos los tamaños), y con una única senda de paso, eso si, apenas visible. De hecho, por momentos, no sabias si ibas por la trazada buena, la mala o directamente fuera del camino.
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En general esos 9km nos llevaron 1,40 horas de subida con tramos de 800mt pedregosos al 22%( marcados por mi garmin) en los que era obligado girar la cabeza para observar el espectáculo de vistas pero sin perder la concentración para ir por el sitio correcto y esquivar y atravesar piedras. Pese a la altitud, la cantidad de ropa y el fresco que hacia he de confesar que simplemente disfrutaba, ahí en medio de la nada, a varias horas en coche de la civilización, solos, en silencio, en un paraje inigualable…
Tras 3,50 horas de pedaleo incesante donde los descansillos eran repechos del 6-8% nos plantamos en los últimos metros donde es obligado poner pie a tierra. Ahí bici al hombro y para arriba.
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Una vez en la cumbre, ya había más gente, senderistas expertos junto a turistas. La virgen del pilar en la cumbre, rodeada de cruces, pañuelos, mensajes y plaquitas. Poco a poco fuimos llegando todos. Del paisaje no hay palabras (mejor ver las fotos) y tras descansar unos minutos decidimos iniciar el descenso. De repente se puso una niebla infernal que nos acompaño durante la hora y pico que se tarda en bajar. La temperatura pasó de los 13 grados a los 3 en apenas 5 minutos. Pies, cara y manos congelados. Mucha precaución y otro tanto de sentido común nos ayudaron a llegar al pueblo con frío, pero sin restar un ápice de felicidad a nuestras sensaciones. Ducha caliente, comida y para casa, habiendo disfrutado de la que ha día de hoy, por lo menos para mi, ha sido la mejor ruta en mtb que he realizado. Por momentos, en este mundo solo estábamos nuestras bicis, esa bonita montaña y nosotros.
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